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Junta Nacional de Granos: no reflotemos errores del pasado
"Un proyecto de ley que recrea la Junta Nacional de Granos (JNG) fue presentado recientemente en el Senado de la Nación y ya ha tenido amplia difusión entre operadores, analistas y entidades. En un momento en el que el sector agropecuario está luchando en el frente interno para lograr un trato no discriminatorio respecto de la política impositiva y en el frente externo para que los países centrales destraben el mercado de granos, parece extemporáneo proponer la creación de una organización estatal para que regule el comercio de nuestra producción."
 
      Doce años sin la JNG han demostrado, por lo menos, que su existencia no era condición necesaria para lograr el crecimiento exponencial de producción agrícola argentina que se materializó "a posteriori" de su liquidación.
   

      
   Llama la atención que se proponga un organismo para "organizar, ejecutar y fiscalizar el comercio de granos de la Nación", desconociendo los esfuerzos que el sector ha hecho para organizar una cadena integrada de producción, buscando las soluciones a problemas tales como:
   

      
   El financiamiento (planes canje, la venta anticipada, producciones asociadas).
   

      
   Los mercados de futuros (los contratos a futuro o el mercado a término).
   

      
   El almacenaje (con los silos chacras o el embolsado, así como los puertos).
   

      
   Las coberturas (el desarrollo del mercado de opciones).
   

      
   El combate a la evasión fiscal (con el control a través de las bolsas de cereales).
   

      
   Ha quedado demostrado durante la experiencia anterior que el intervencionismo estatal es ineficiente y que los productores, a los que se pretende beneficiar, no lo fueron con la Junta Nacional de Granos.
   

      
   Resulta difícil de entender una JNG que sea concebida desde la aberración de los derechos de exportación (más conocidos como retenciones). En pocas palabras: que para proteger la producción comience con quedarse con la quinta parte de ella para estimularla.
   

      
   Se esgrime que se desea proteger al pequeño productor, quien justamente es el más perjudicado por las retenciones, ya que esta disminución en el precio que percibe afecta directamente la superficie mínima necesaria para lograr la subsistencia de una familia. Obviamente, al reducir el margen por tonelada la tendencia será que aquellas empresas que cuentan con una mayor escala de producción puedan seguir en el negocio.
   

      
   Tendencias en el mercado
   

      
   Ante la lógica preocupación por la concentración en la comercialización de granos invitamos a los ideólogos de esta medida a observar una serie de realidades del comercio mundial.
   

      
   El grueso del comercio mundial, no sólo de commodities, se realiza entre filiales de las grandes compañías en el mundo. Pensar que la presencia de estas firmas en la Argentina es perjudicial para nuestros productores es un despropósito y entra en la "teoría conspiratoria" de quienes no conocen cómo funciona el mundo.
   

      
   Hay claros ejemplos de manejos oligopólicos en aquellos mercados agrícolas en los que sólo intervienen compradores nacionales. Entre los principales exportadores de granos de la Argentina figuran cooperativas y empresas nacionales que, según el razonamiento esgrimido, también estarían expoliando al productor porque estos operadores pagan el mismo precio que las multinacionales.
   

      
   En los mercados de commodities intervienen compradores, vendedores y especuladores de todo el mundo reflejando en el precio: oferta, demanda, stock, consumo, situaciones climáticas y una serie de especulaciones imposibles de ser manejadas, sin riesgo de perder dinero, por un organismo estatal.
   

      
   Los costos internos
   

      
   Una visión autocrítica nos mostraría que gran parte de la pérdida de valor de nuestra producción granaria está en los costos internos que no hemos podido solucionar, fundamentalmente de logística y financieros. Creemos sí en el rol del Estado como:
   

      
   Contralor del mercado granario, no deslindando esa función en los distintos integrantes de la cadena comercial, sobre todo la tributaria.
   

      
   Generador de la información de mercado como para que el productor tenga una base para la toma de decisiones.
   

      
   Facilitador de las condiciones para que funcionen los mercados de futuros y opciones con seguridad jurídica y libertad cambiaria.
   

      
   Creador de infraestructura para una comercialización de granos eficiente.
   

      
   Impulsor de las condiciones para que el financiamiento del sector exista.
   

      
   Sería muy positivo que el esfuerzo sea puesto en resolver los problemas que hoy aquejan al sector y que en muchos casos están en manos de los legisladores, pero generando ideas nuevas y no reflotando fracasos del pasado.
Por Guillermo Alchouron, diputado de la Nación.
 
 
 Ver también
 - En defensa de la Junta
 Ingeniero Agrónomo Jorge G. Artundo, Río Cuarto.
 - Como en todos los órdenes de la vida, los extremos son malos
 Por Javier Buján, gerente comercial de Granar.
 - No hay que regular el comercio de nuestra producción
 Por Guillermo Alchouron, diputado nacional y vicepresidente de la Comisión de Agricultura de la Cámara baja.
 - "El Estado no debe comercializar la producción granaria"
 Por Mario Raiteri, presidente de Coninagro.
 - Un instrumento válido para restituir equilibrios
 Por Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA).
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